La verdad es que nunca habría pensado que me pudiesen gustar tanto los lunes…
Entonces llega otro lunes, levantarse a las 8:05 (un margen para hacer todo con tiempo) y aun así, tener que correr por todo el colegio para llegar justa a la primera clase de la mañana.
Después de 3 horas que se hacen eternas, llega el recreo, ese tiempo para el relax mental y los nulos intentos por despertarse un poco más; ese tiempo en el que, después de narrar lo acontecido durante el fin de semana, aunque no sea gran cosa ni muy interesante, empiezas a pensar lo lejos que está el próximo y la de horas aburridas hasta entonces.
Ahora lo recuerdo, ¡Hoy es lunes! Cuando este día esté llegando a su ocaso, cuando lleguen las seis de la tarde, te volveré a ver, tus ojos azules, esos que miro de reojo en clase cuando te sientas detrás y juegas con tu boli a mover mi pelo…el año pasado, ni me fijé en ti (quizás porque me parecías demasiado metrosexual y un poco egocéntrico), en cambio ahora hago tiempo mientras recojo para verte. Recuerdo un día en el que yo hacia tiempo para no alejarme de ti y cuando salía de clase oí tu voz llamándome…otra vez quise hacer lo mismo pero tú tardabas mucho en recoger y me fui casi corriendo, la puerta se cerró detrás de mí pero antes de que yo llegara a la escalera, se abrió otra vez y tu voz surgió en el silencio llamándome como el día anterior… Cuando aquel día me pediste que me sentara a tu lado, y yo lo hice pensando que no estaba mal...la profesora y Bea, la chica de la tercera fila, parecieron asesinarme con la mirada, aunque yo ya sabía tu efecto sobre las mujeres, nunca pensé que me podrían odiar tanto, ¿es que no podemos ser ni amigos?
Después de muchas clases y narraciones a mis amigas de lo acontecido en ellas, llega el examen, tras sentarme y buscarte sin resultado, entras por la puerta y te sientas en la primera mesa que ves, la más lejana a mí. Me pongo a mirarte buscando algún defecto en tu perfecta fisionomía. En tu cara todo parece en armonía y tu cuerpo, parece sacado de un anuncio de perfumes navideño, lo que me hace pensar que te pasas miles de horas en el gimnasio (claro que trabajas en uno). Entonces tus ojos azules, esos que me hipnotizan tantas veces, me hacen un guiño…no se que hacer y muevo los míos discretamente hacia otra dirección, no te podía contestar… Después de reflexionarlo, se me escapa una sonrisa interna, ¿por qué me mirabas? Terminado el examen, bajo las escaleras y tras un rato esperando a que me recojan, mirando una exposición de cuadros, veo que te acercas a mí, pero como no, llega la oportunista de mi hermana y, casi corriendo, nos despedimos hasta el miércoles. Llego a casa y me pongo a pensar…eres tan perfecto que es casi imposible que no me odien, en los exámenes orales, la profesora nos cambio de pareja y cómo no, me interrogó para que le dijese que no, que no somos novios; a raíz de aquello, veo cómo se acerca a ti, incluso tú te has dado cuenta y bromeas sobre cómo la colonia que usas atrae a las chicas. Hoy te has sentado a mi lado, hueles como si te hubieses duchado en colonia pero, sin embargo, hoy ha sido un lunes especial, hoy es el lunes más feliz de mi vida.
La verdad es que nunca habría pensado que me pudiesen gustar tanto los lunes…
No hay comentarios:
Publicar un comentario